Regaliz para dejar de fumar

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El Regaliz o Glycyrrhiza glabra, es una planta con grandes propiedades medicinales, siendo su raíz el elemento más popularizado de esta. A la raíz de regaliz se la conoce comúnmente como regaliz, regalicia, paloduz​, palodú, palodul, orozuz y orosús; aunque yo siempre he escuchado a mi abuela llamarlo orasú.

Regaliz para dejar de fumar

Os cuento mi historia como fumador y cómo me he propuesto dejar de fumar masticando raíz de regaliz.

Hoy vamos a tratar toda la información posible referente a mi conclusión del tabaco y sobre el regaliz, haciendo incapié en su uso terapéutico sobre la adicción al tabaco y por qué masticar raíz de regaliz para dejar de fumar, yo soy fumador y ahora mismo me encuentro fumando un cigarro frente a un palo de regaliz porque mi mujer ha decidido dejar de fumar. Créanme que lo intentaré yo también, pero parece tan difícil como absurdo es el hecho de respirar un poco de humo a cada rato por el mero placer de hacerlo.

Si me perdonais os voy a contar mi historia como fumador de tabaco, quizás me ayude, quizás te ayude a ti, intentaré que sea ameno y darle un enfoque comprensivo y empático.

Todos tenemos dentro un no fumador

Hay una parte de cada persona fumadora que no quiere fumar, normalmente latente en alguna profundidad de la conciencia y que se abre paso entre los pensamientos cuando algún achaque, miedo o persona hace referencia a lo malo que es el tabaco.

Las tabacaleras se han protegido de ello poniendo esos terribles mensajes e imagenes en sus bolsas y cajetillas de tabaco, haciendo así que la sensibilidad a lo que digan los demás no tenga tanta importancia; por otra parte generan algo de miedo dependiendo de la sensibilidad de la persona y una extraña sensación de malestar, no al fumar, pero si al ver la cajetilla.

Alguna vez cuando niño veía a mi padre fumar, el me decía: no hagas esto Adán, es un vicio tonto. Y yo desde muy pequeño aun viendo a mi padre fumar cada momento, no quería fumar, pero una parte de mi tenía curiosidad, tanto era que llegaba a hacer (pocas veces) canutos con folios y aspirar el humo para ver lo que era ¡cielo santo! ¿Alguna vez se han fumado un folio? Por Dios que asco.

El problema fue que con 18 años y en una de mis primeras borracheras, el coleguita de turno me acercó un cigarro al cual di unas caladas, acción que repetí 3 o 4 veces en los siguientes dos años, nada importante, pero esas veces no me dio asco, estuvo realmente bien y me sentia “guay”.

¿Cuándo te vuelves fumador?

En el mismo instante que piensas: cuando llegue a tal sitio mi coleguita fumador me va a invitar a un cigarro o pides tabaco aunque no compras; por supuesto ya eres un fumador con papeles cuando vas al estanco a comprarte tu primera cajetilla.

No se exactamente cuando me pasó, creo que rondaba los 21 años, deciros que no tomaba nada de alchohol, un par de semanas después de probar alcohol vomite una extraña sangre coagulada y le cogí miedo porque se lo achaqué a eso, claramente no fue así, pero me mantuve unos años apartado del alcohol.

Bueno como decía sobre los 21 años yo fumaba ocasionalmente, no mucho la verdad, pero me reencontré con un colega del colegio, gran amigo, pasé grandes años con el, pero era fumador empedernido y le gustaba la cerveza y los cubatas más que a un tonto un lápiz.

Me engatusó, dejé engatusar por el delicioso sabor de las cervezas internacionales: sabor chocolate, frambuesa, doble malta y demás delicatesem; es aquí donde empecé a fumar más (y a beber más), hoy en día no bebo a diario, ni tanto como antes, aunque he de reconocer que me gusta la sensación.

Si, ya era fumador, a raíz de ahí me convertí en fumador habitual, siendo cada instante bueno para encenderme un pitillito.

Los momentos del fumador

Una vez uno se inicia en la andanza de meter humo en el pecho, fuma por fumar, pero cuando se junta con otros fumadores experimentados se da cuenta que hay cigarros de relleno, pero otros son los maravillosos momentos del fumador.

El café y el cigarro de la mañana

A mi nunca me había gustado el café, ni en mis primeros años de fumador, fumaba por la mañana, si, pero no era algo realmente estipulado, fumaba porque quería un cigarro.

Conocí a la madre de mis hijos, mi mujer, compañera y profesional de los debates a viva voz en el trabajo que desempeñaba en ese momento como comercial telefónico; eso si que era una pasada, cinco minutos de descanso cada hora para fumar todo el tabaco que puedas mirando el reloj.

Yo por aquel entonces sacaba chocolate de la maquina de café, no me gustaba el café, la cerveza ya si, ahora el café también ¡No entiendo como funciona la mente! Entonces yo, muchacho de veintipocos frente a una mujer que derretía las paredes consumidora habitual de café, no pude hacer nada…¡qué rico está el café!

Cada uno tendrá su porqué, pero el cigarro de la mañana sabe mejor con un café.

El cigarro de después de comer

Creo que el fumador fuma más cuando deja de saber la boca a tabaco, por eso los sabores amargos, como el café o la cerveza, están tan asociados a la vida de un fumador, un solo sorbo y estás listo para una nueva calada.

Después de comer la boca sabe a comida, quizás sea esa la sensación que hace que parezca que llevas horas sin fumar, no lo se exactamente, puede que la ingesta de nutrientes arranque algunos procesos depurativos y se vea diezmada la cantidad de nicotina; sea por lo que sea, un fumador que se precie tiene que fumarse uno o dos cigarros después de comer o probablemente su cerebro le meta bastante presión ¡tabaco! ¡tabACO! ¡¡TABACO!!

El cigarro de después de tener sexo

Es bastante probable, mi mujer y yo hemos superado este cigarro, que el asunto de querer fumar después de practicar sexo sea una mezcla de la desintoxicación a través del sudor y el chute de endorfinas relajantes ¡el cerebro quiere actividad! ¡el cerebro pide nicotina!

No voy a extenderme más en este tema porque las historias son asuntos personales.

El cigarro del enfado

Cuando uno quiere dejar de fumar parece que la realidad se torna en ofrecerte aquellos motivos por los que el cerebro cree que merece la pena fumar, el enfado es uno de ellos.

Realmente es una situación que no falla, quieras dejar de fumar o no, el cigarro se a asociado a tantos momentos de placer durante la vida de un fumador, es tan fácil tirar de cigarrillo para aislarte de los demás y de ti mismo, que se ha convertido sin darnos cuenta en una forma de tenernos atado al vicio, ya que una persona enfadada es menos consciente de su idea de no fumar, ya que realmente el cerebro lo que está buscando es una solución para aplacar el enfado.

He dejado de fumar ¿Ya no soy fumador?

Una vez llegué a estar un mes sin fumar ni un solo cigarro, realmente me sentia poderoso, lo hice fumando pasiflora cada vez que quería un cigarro, un sabor un tanto extraño que me ayudo a concienciarme de que podía vivir sin tabaco.

Un mes, glorioso mes que se vió aplacado, no recuerdo ahora si por una chusta de un cigarro en el cenicero o por un cigarro entero. El aumento fue progresivo, un cigarro, luego dos, tres…un montonazo, no lo logré, pero bueno no pasa nada, aquí sigo.

Si llevas sin fumar mucho tiempo y te planteas retar al tabaco, aunque solo sea un día, o un cigarro, quizás unas caladas; piensa…¿por qué lo haces? Sabes que puedes fumar, nadie te lo prohibe, si así fuera sería más entendible ¿es quizás necesario o quizás es el fumador esta vez oculto tras el no fumador luchando por volver? Quién sabe…

Raíz de regaliz para dejar de fumar

Está claro que la raíz de regaliz no me va a quitar del tabaco, tengo que ser yo mismo, quizás sea una herramienta, un autoengaño parecido al de la pasiflora para darle tiempo y convencimiento a mi cerebro de que es capaz de pasar varios días sin fumar.

Pero bueno, ayudar si que ayuda, se puede mascar y está dulce y amargo, se puede agarrar como un cigarro, no echa humo, pero bueno, es esa la intención ¿no?

Hablemos pues de lo que nos ofrece la raíz de regaliz y barajemos la posibilidad de utilizar esta planta curativa en pro del beneficio personal.

Beneficios de la raíz de regaliz

  1. La raíz de regaliz te va a ayudar a reducir y expulsar esos gases de más, relajará tu sistema gastrointestinal y por ende te sentirás mucho mejor.
  2. Es antiinflamatoria, cosa buena para reducir la irritación de el sistema respiratorio y posibles afecciones bucales.
  3. Aporta calcio, magnésio y vitamina C, esta última es muy importante consumilar a diario si eres fumador, yo me he enterado hace poco, pero el organismo de un fumador consume vitamina C para limpiarse, así que aunque no dejes de fumar, puedes tomar raíz de regaliz u otro alimento que te aporte vitamina C, como el zumo de naranja.
  4. Aporta vitalidad, esto os lo puedo asegurar, llevaba unos días un poco somnoliente y ha sido tomarme un par de trozos y me he puesto a correr y golpear el saco de boxeo.
  5. Aumenta el poder de tus defensas ¡L-CASEI-INMUNITAS! Perdón… ¡RA-IZ-DE-REGALIZ!
  6. Es una buena planta para dejar de fumar ¿vale o no?

¿Tiene contraindicaciones? Si que las tiene, pero fácilmente solucionables, resulta que el potasio, elemento que utilizan nuestras células para sacar y meter nutrientes o toxinas, se ve diezmado debido al poder diurético de la raíz de regaliz. Come plátano o frutas y verduras en general y tus minerales se mantendrán en niveles óptimos.

¿Cómo tomar raíz de regaliz para dejar de fumar?

Tan solo has de introducir la raíz de regaliz o paloduz en la boca cuando sientas la necesidad inminente de fumar. Másticala un poco y absorve, repite el proceso las veces que te sean necesarias hasta que se te pasen las ganas.

No se recomienda el consumo de raíz de regaliz durante más de 6 semanas consecutivas.

¿Qué tal te pareció este artículo? A mi me encantó escribirlo y estoy decidido a dejar de fumar. Volveré a editarlo en un tiempo añadiendo más anécdotas y espero que confirmando que ya no entra humo de tabaco en mis pulmones. Por cierto, te dejo por aquí unos enlaces por si quieres comprar raíz de regaliz económica. Yo las compré en una herboristería y me costaron 15€ la cantidad de 300 gramos, pero la he encontrado más barata. Aquí os lo dejo, ya me contaréis.

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